lunes, 2 de febrero de 2015

El Secreto del Océano: Capítulo 5

Lucas

Las calles están en silencio. Debe de ser muy temprano. Sé que Paula y Arch no quieren que nadie me vea, o que me vea la menor cantidad de gente posible. En parte lo entiendo, soy como una especie de aberración o algo así.

El palacio que vi a lo lejos cuando llegamos es mucho más alto ahora que estoy a sus pies. Desprende una suave luminiscencia blanquecina. Casi parece que los alrededores estén bañados por una niebla submarina. Se me escapa un pequeño sonido de admiración y Arch me mira con cara de circunstancias. Unos tritones con lanzas de coral nos detienen

– ¡Alto! ¡Identifíquense!
– Somos Paula y Arch Golden, traemos un transformado para que nos indiquen como seguir el protocolo.

Los dos guardias intercambian unas pocas palabras y luego nos dejan pasar. Nos indican un par de pasillos y cruces hasta el salón donde tenemos que esperar a que la reina nos reciba. La emoción me pica en la parte baja del estómago, aunque el miedo paraliza suavemente lo que antes solían ser mis pies. Me observo detenidamente por primera vez desde que Paula me dio ese “beso”. Tengo dos aletas por pies, como si mis antiguas extremidades se hubieran aplanado. Entre mis dedos han aparecido unas membranas que hace que mis manos se vean muy extrañas, y siento las branquias moverse en mi cuello. Tengo la sensación de que algo ha cambiado también en mi cara, pero no he encontrado ningún espejo por aquí y no me fio demasiado del tacto de mis manos. Tampoco puedo preguntarle a Paula, porque apenas me vio como humano, como completamente humano quiero decir. Pero no me importa demasiado, me gusta este nuevo mundo. Aunque a lo mejor debería volver y no preocupar más a Sara. Estoy un poco confuso.

Las puertas se abren dejando paso a una par de sirenas jóvenes que van directamente a los brazos de Paula y Arch. Parece que se conocen. Les oigo hablar aunque no capto su conversación, tampoco me interesa mucho. Estoy más preocupado por la inminente presencia de la reina. No sé por qué, simplemente me preocupa. Me imagino una sirena en sus años dorados, con la cola de brillantes tonos dorados o plateados, con una corona de coral rojo brillante y un bastón de algún material misterioso. Me la imagino majestuosa, orgullosa y buena.La esposa fallecida del rey Tritón en la Sirenita. Todo esto me parece un cuento a veces, a lo mejor en unos segundos me despierto y nada es real. Pero sé que no es un sueño, ni un cuento. Esto es real y aún no lo comprendo del todo.

Paula me saca de mis ensoñaciones. Parece que eso se está convirtiendo en costumbre.

– Lucas, esta son Aquata y Alana – las dos sirenas que han entrado antes se me acercan y me percato de que son gemelas. La única diferencia que puedo apreciar es el color en las bandas de sus pechos. Aquata lleva una banda naranja, a juego con el color de su cola, y Alana una verde oscuro que contrasta bastante bien con sus escamas. – Ellas son amigas de infancia de Arch y mías, encontraron un trabajo en palacio el verano pasado y son las que nos van a acompañar durante todo el rato. Si tienes preguntas será mejor que se las hagas a ellas, saben más que nosotros sobre este tema – me sonríe amable. El miedo de sus ojos ha ido desapareciendo a medida que hablaba más conmigo, y creo que la conversación de anoche nos hizo bien a ambos.
– Hola chicas – sonrío a las gemelas que aún me miran un poco recelosas. – Soy Lucas.
– En cualquier momento va a entrar la reina – empieza Alana
– Y debemos decirte unas pequeñas cosas para que no hagas nada de lo que puedas arrepentirte en su presencia. – Sigue Aquata. Hablan entre las dos, como si se leyeran la mente la una a la otra.
– Para empezar, no hables si no te pregunta, deja que los demás nos encarguemos.
– No la mires a los ojos demasiado rato
– No la observes como si fuera un espécimen desconocido, aunque lo sea para ti.
– Añade “Su Majestad” a tus frases.

Las gemelas siguen y siguen dándome indicaciones. Intento no perderme demasiado, captar sus indicaciones tal y como me las diciendo. Y de repente paran de hablar tan súbitamente como empezaron.

– Ahora, recuerda hacer la reverencia cuando entra y todo irá bien. – Arch me da una palmada en la espalda mientras lo dice, y yo respiro hondo.

Un sonido parecido al de las trompetas terrestres inunda la sala y las gemelas se posicionan a un lado de la puerta, dejándonos a Paula, Arch y a mí formando una hilera en el centro de la habitación. El enorme portón se abre dejando paso a un cuarteto de guardas con sus lanzas rojizas. Tras ellos, una majestuosa sirena de escamas de sangre y top dorado con una corona de plata. Ella tiene que ser la reina Siri, la que decidirá lo que pueda pasar en mi vida a partir de ahora. Infunde respeto, y tengo que reconocer que me asusta un poco. Se me acerca y me posa una mano en la frente. Y entonces se me nubla la vista, y la oscuridad me engulle lentamente.



– Siri, ¿Estás segura que esto puede salir bien? ¿Recuerdas que fui el primero en volver de esas pruebas? Es mi hermano, no quiero que nada malo le pase. – La voz me resulta familiar, pero suena lejana, como en un sueño.
– Marcos, sabes que siendo quien es no le enviaría allí si no pensara que puede volver. Precisamente porque es tu hermano creo que puede ir y volver. El viaje es necesario para que tome su decisión, y si sabe que estas aquí no va a ser una decisión imparcial. – Es una voz femenina, amable y desconocida, suena tierna.
– Pero, ¿Qué pasa si no vuelve? No quiero perderle a él también. Le he echado mucho de menos, y por fin lo tengo aquí, a mi lado otra vez.
– No te preocupes mi amor, por eso le van a acompañar ellos cuatro. Arch y Paula son responsables de él ya que Paula fue quien lo convirtió, y las Gemelas serán sus guías, como lo fueron contigo.
– Sí, pero yo conté con tu magia
– Estaba ahí sí, pero no la utilicé en ningún momento, y lo sabes.
– U-un momento – tartamudea la voz de Paula – ¿Qué es lo que está pasando aquí? ¿No lo entiendo? ¿Quién es este tritón? ¿Por qué llama a Lucas “hermano”? ¿De qué viaje estáis hablando?
– ¡Paula! – Arch suena alarmado
– Tranquilos chicos – dice la mujer – os lo explicaré todo en cuanto mi hechizo de desvanecimiento se disipe y Lucas despierte. Disculpad que haya utilizado un conjuro contra él, pero no podía dejar que viera a Marcos o todo habría sido más complicado.
– Mi nombre es Marcos, soy el hermano menor de Lucas. El año pasado el barco en el que viajaba con nuestros padres naufragó. Mis padres se ahogaron y la corriente los arrastró lejos de mí. Yo, fui rescatado por vuestra reina.
– El viaje del que ellos hablaban es El Peregrinaje. Es un viaje que deben hacer todos los convertidos y que consta de varias pruebas. – Aquata lo explica con calma, pero le tiembla un poco la voz.
– Es un viaje muy peligroso del que solamente ha vuelto este tritón que veis aquí, Marcos. Se supone que si llegas al final del viaje puedes decidir si quieres volver a tierra firme o si prefieres quedarte en Síral como tritón o sirena. Nosotras no conocemos las pruebas, pero sabemos el camino. Es un secreto que se ha transmitido de generación en generación en nuestra familia.
– Esperad un momento. – Arch parece desconcertado por algo – Si ya habéis hecho ese viaje, ¿Cómo es que no conocéis las pruebas?
– Al llegar al final del viaje y después de tomar tu decisión, se borra todo recuerdo de las pruebas. No recuerdas absolutamente nada que tenga relación con ellas. – Explica la voz de la mujer con paciencia. – Paula, Arch, necesito que cuidéis de Lucas y que le ayudéis a superar las pruebas siempre que sea posible. Pero recordad que la decisión debe tomarla él sin ningún tipo de incentivo. También quiero que mantengáis en secreto la presencia de Marcos en la ciudad. Él debe decidir si quiere volver a su pueblo o no sin saberlo, ¿Lo habéis entendido?




Unas manos me zarandean. Oigo las burbujas ascender a mi alrededor.

– Despierta de una vez, Lucas – La voz de Paula tiene una nota de súplica que me despierta.

Abro los ojos alarmado y aleteó en círculos un par de veces mirando a todas partes.

– ¿Qué me ha pasado? He tenido un sueño rarísimo, yo…
– Tranquilízate Lucas, estás bien. Sólo tenía que hacer una pequeña comprobación de tus recuerdos antes de hablar contigo. – Me giro hacia la voz que me habla y me topo de frente con la reina Siri.
– Oh
– Veamos entonces, creo que tengo que explicarte un par de cosas Lucas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Se agradecen vuestras opiniones, y un comentario siempre me alegra el día, así que ¿Por qué no invertir dos minutos de tu tiempo a eso? ^^
Tus comentarios deben ser respetuosos conmigo y los demás comentaristas, en caso contrario los suprimiré.