jueves, 8 de enero de 2015

El Secreto del Océano: Capítulo 4


Paula


Las luces me ciegan por un momento y luego la voz de mi hermano me quita el aliento.

– ¿Dónde te habías metido? Casi me da algo intentado… – se da cuenta de la presencia de Lucas, me mira y grita señalándole – ¿Quién demonios es este?
– Lucas, encantado – dice él en un intento mal disimulado de calmar el ambiente.
– Mira Arch, te lo puedo explicar todo, pero déjame que antes le lleve a mi habitación – No le doy tiempo para contestarme.

Guio a Lucas a través del pasillo hasta mi habitación y le cierro la puerta en las narices, dejándole con las palabras en la boca. Luego vuelvo a la cocina para enfrentarme a Arch.

– ¿Qué ha pasado? ¿Por qué le has convertido? ¿Qué es lo que sabe de nosotros? ¿Qué? ¿Qué? – veo el escándalo en su mirada.
– Arch, escúchame y por favor, por favor te lo pido, ayúdame con esto. Estaba de reconocimiento por la costa y he salido un momento a mirar el cielo. No ha sido nada, sólo un segundo, pero él estaba nadando allí. No sé si me ha visto al principio pero sé que ha visto mi cola, y sabes que la mía no es una cola fácil de disimular. Es morada por dios, como camuflo yo ese color aquí. – Me desespero sin darme cuenta y luego continúo – Le agarre de un pie y le hundí porque me había visto y… y… y no podía dejarle volver a tierra, así que le di un beso para que no se ahogara y le arrastre hasta aquí
– Paula, hay que hablar con la reina. Sabes cuál es el procedimiento en estos casos. Sabes que la reina tiene que exponerle la situación y darle la opción de volver a casa.

– Pero nunca he oído lo que les pasa a las sirenas que los han convertido, o… o a los tritones.

– Yo tampoco pero no les puede pasar nada. Lo sabes. Tenemos que llevarle al palacio. Si quiere lo hacemos mañana, pero hay que hacerlo.
 
– Me acompañarás, ¿Verdad? – El miedo me asalta. Me agarra el estómago y me paraliza.


Arch da un aletazo, se acerca y me abraza. Intenta reconfortarme, aunque sé que en cuanto me recupere un poco me va a echar la mayor bronca de la historia. Pero en realidad es por eso por lo que lo quiero tanto. Siempre antepone su amor por alguien al enfado.


– Ya está Arch. Ya puedes pegarme la bronca.
– Oh, no me va a hacer falta, creo que ya estas suficientemente asustada – dice riéndose mientras vuelve a la cocina.

Suspiro aliviada.


– Entonces… ¿Qué hay de cena?
– Ensalada de algas con cangrejo salvaje. – Me guiña un ojo, sabe que es mi comida favorita, – pero tocaremos a menos con el humano, ¿Cómo has dicho que se llama?
– Lucas, y ya no es humano… – Me sabe tan mal por él. – Creo que iré a llamarle.


Salgo de la cocina y recorro el pasillo en un segundo. Abro la puerta de mi habitación y me encuentro con el cuarto a oscuras. Lucas flota por encima de la cama observando a su alrededor. Puedo decir lo confuso que está, pero veo que la curiosidad también le desborda.


– Me encanta como la tienes decorada. ¿De qué está hecha la cama? ¿Y los peluches? ¿Y las estatuillas o  trofeos? Espera esos son de coral, ¿Verdad? ¿Cómo los ganaste? ¿Acaso…?
– Cálmate – exclamo riendo – ¿Qué tal si vamos a cenar y entre Arch y yo te contamos un poco como va esto? – Veo sus ojos brillar un segundo antes de que se me acerque y se deje arrastrar de vuelta a la cocina.
 

Mi hermano ya ha puesto la mesa con la ensaladera llena en el medio. Siento a Lucas en una silla y me pongo a su lado.
 

– Bueno, hermanito, Lucas tiene un montón de preguntas. Ves diciéndome lo que le decimos hoy y lo que le decimos más adelante.

– Deberías empezar con el plan que tienes mañana – sé que le ilusiona un poco tener aquí a Lucas, no hemos tenido invitados desde que nos independizamos. – O por lo que es la cena – se ríe de la cara de Lucas, que está entre la fascinación, el miedo y el asco.

– Bien, pues esto son algas con cangrejo salvaje y está buenísimo – digo sirviendo algo de ensalada en cada plato. – Y el plan del que habla Arch… Bien, mañana deberíamos ir a ver a la reina. Hay un protocolo a seguir para casos como el tuyo Lucas.

– ¿Y me haría volver a ser humano? – Otra vez veo una chispa de ilusión en sus ojos.

– No lo sabemos – Arch responde por mí – ninguno de los dos hemos estado nunca en una de estas vistas.

– De acuerdo – lo dice tan impasible que me parece mentira. – Paula tenías razón, esto está muy bueno – me sonríe, y casi al instante me relajo.

– ¿Lo ves? – Le sonrío también – Bueno, ¿Tú no tenías un montón de preguntas?

– En realidad es sólo una, ¿Cómo funciona todo aquí? Es decir, ¿Cómo vivís?

– Pues bien, ¿Por dónde empezamos Arch? – Le miro sin saber muy bien lo que puedo decir y lo que no.

– Podemos contarle cosas del colegio y el trabajo si te parece. – Otra vez el chisporroteo en sus ojos, creo que está muy fascinado por este nuevo mundo.

– ¡Ah sí! Aquí hay tres periodos de colegio: la primaria, donde van los niños de 6 a 12 años; la preparatoria, de los 12 a los 15 y la secundaria, de los 15 a los 18. Cada una funciona de manera diferente, y por supuesto dependiendo del centro se recibe un tipo de educación u otro. – Me gusta explicarle esto, creo que es interesante para él.

– En la primaria enseñan las materias básicas, como matemáticas, lengua o ciencias. Luego, las escuelas preparatorias empiezan a especificarse en las distintas profesiones para que en la secundaria se estudien las asignaturas pertenecientes al área de esa profesión.
– ¿Y cuáles son las profesiones?
– Pues hay caza, contabilidad, seguridad, enseñanza, exploración… – Arch se embarca en una verborrea de profesiones interminable, pero Lucas lo mira con tanta admiración que no me atrevo a pararle.
– ¿Y vosotros qué sois? – Me mira expectante, casi que contiene el aliento
– Yo estudié exploración, caza y enseñanza, y Justin caza, seguridad, medicina y periodismo. La caza y la seguridad no eran lo suyo, pero hacían feliz a papá. – Sonrío mirando a Arch, cuya mente vuela lejos un segundo al recordar a nuestro padre.


El resto de la cena pasa rápido. Lucas tiene un millón de preguntas, y Arch y yo hacía mucho que no teníamos invitados. Además, el humano es muy agradecido, sonríe embobado y se interesa por cada una de nuestras respuestas. Y luego le monto una cama como puedo en el sofá y me quedo un rato con él, preguntando yo esta vez.


– ¿Cómo es tu vida en la superficie? – Tengo que reconocer que la curiosidad me estaba matando a mí también
– Pues soy un chico bastante normal. Vivía solo en una casita de pescador y trabajaba de carpintero y pintor para la gente del pueblo. Eran muy buenos conmigo. Había una chica llamada Sara que era mi mejor amiga y me parece que mi novia pero eso nunca lo concretamos exactamente… Ella estuvo a mi lado cuando mi familia murió en el accidente.

– ¿Accidente? – Hay accidentes constantemente al parecer.

– Sí, hubo una tormenta de verano, el barco donde iban mis padres y mi hermano se hundió. Mis padres llegaron flotando a la orilla pero de mi hermano no hubo rastro.

– Lo siento mucho Lucas – de verdad lo siento, me ha caído muy bien este chico.

– No te preocupes – sus labios se curvan en una sonrisa a media, pero hay algo de dolor en sus ojos.
– Bueno, creo que deberías irte a dormir. Mañana tenemos que ver a la reina Siri – le guiño un ojo y me acerco al interruptor para apagar la luz. Pero entonces caigo en algo. Lucas estaba hablando en pasado.

1 comentario:

  1. Hola!!!

    Me gustó mucho tu texto, muy bien escrito, y con mucho "movimiento", me gustó tanto que cuando llegué al final dije "auuuu..."jajajaja

    Me quedo, claro que sí, como seguidora para poder leer más de tus historias, te dejo mi blog para que nos leamos mutuamente si te parece bien ^^

    http://escribadeavalon.blogspot.com


    Besos! y gracias por el relato

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